Recordando El Primer Encierro Del 2007

Olmedo amaneció ayer ilusionado por el comienzo de las fiestas y las peñas fueron congregándose al mediodía en sus locales para dirigirse a la Plaza Mayor, donde a las 13.00 horas y con un cohete que parecía no querer disparar, la reina de la fiestas, Laura Fernández Rodríguez, daba el pistoletazo de salida a cinco días de fiesta y diversión. Al son de Paquito el Chocolatero de Botarate Chow y del Pasadoble ‘Pepita Creus’ que interpretaba la Banda de Música, comenzaba el pasacalles multicolor por el casco antiguo, donde más de un millar de personas llegaron a seguir la comparsa.

Por la tarde daba comienzo el primero de los encierros camperos, en el que dos de los astados tuvieron que ser anestesiados y un caballista resultó lesionado.

encierros2007Cinco toros de la ganadería Hermanos Caminero salían de los corrales de la Dehesa a la carrera, de forma que los caballistas fueron incapaces de pararlos. En apenas diez minutos, cada astado iba por su lado y así entraba por el embudo el primero, un toro negro y grande, abrochadito de cuerna. En segundo lugar y tras marcarse algunas carreras por los campos del Mirador de Hontanar, un toro colorado chorreado y veleto junto con el jabonero entraban acompañados de los cabestros.

De los dos restantes, uno astifino causó el único herido de la tarde en un lance con un caballista de Medina del Campo en su huida por el Camino de la Mejorada. Al llegar a la zona del AVE hizo que el caballo intentara saltar un turismo que se encontraba en su camino, saliendo el jinete despedido hasta ir a parar entre dos coches. Además, ante la embestida del morlaco, un tercer vehículo se interpuso en su trayectoria resguardándolo y una de sus ocupantes, Vanesa Hernández Martín, lo cogió y, pese a su estado de nervios, consiguió subirlo al coche con sólo una pierna rota. El herido fue trasladado por los servicios sanitarios al Hospital Comarcal de Medina del Campo.

Entre tanto, el último de la manada desfilaba por la carretera de la Matapozuelos dando un gran juego a aquellos curiosos que se acercaron en sus todoterrenos. Tanto este como el anterior astado tuvieron que ser anestesiados, lo que prolongó el encierro hasta las siete de la tarde.

Tras un descanso, las peñas acompañaron a la reina y a las damas en su ágape para recuperar fuerzas y aguantar así la noche, en la que destacó la verbena de Montesblancos y los Delfines. Del encierro nocturno poco que decir, unos toros mansos que dieron poco color a la multitud allí congregada. Tras los novillos de prueba en el coso, las peñas disfrutaron de un pasacalles nocturno con Botarate Chow que finalizó en la carpa de Santa María.

Vía:  Norte de Castilla

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